sábado, 6 de junio de 2009

Sesión No Velada: Ignacio



Pequeños golpecitos en la puerta.
- Hola Ana, buen día.
- Hola, viniste sigiloso hoy?
- No te quería asustar…
- Me parece que ya comenzaste la sesión antes de que llegar al diván… te podes recostar y asociar porque me querías asustar…
- Uhmm… bueno, debe ser por las cosas que venía pensando desde que me desperté… puede ser que uno quiera hacer las cosas bien pero las hace mal?
- Qué cosas bien querías hacer que las hiciste mal?
- Quise ayudar a mi hermano con la mudanza de su casa y le quemé con un cigarrillo el sillón nuevo. No había dicho nada en las sesiones anteriores pero la mudanza de mi hermano me preocupó o me molestó, no sabría diferenciarlo… mi hermano se compró una casa y se va a vivir con la novia…
- Y eso en qué te molesta?
- Mucho… a mi no me gusta la novia de mi hermano, es una malvada.
- Qué palabra elegiste para nombrar a la novia de su hermano: “malvada”…
- Si, es malvada, es fea incluso, no sé qué le vió mi hermano que siempre fue un ganador, un tipo simpático, generoso, siempre bien vestido, y ella es una bruja…
- Ignacio, me estás contando un cuento de hadas donde tu hermano es el príncipe y ella la bruja… no estás exagerando??
- No para nada… bueno, entonces fui a ayudarlo en la mudanza, y estaba la bruja (Voy a llamarla La Bruja de ahora en adelante) ocupadísima con las cosas de la casa nueva, y me ofreció, haciéndose la amorosa o la agradecida, una Coca Cola fresca, y no la acepté, ella insistió con esa vocecita de falsa princesa, y volví a decirle que no, insistió nuevamente, “Ignacio, hace mucho calor, y estas cargando muebles desde hace dos horas”, volví a decirle que no…
- La negaste 3 veces… esa historia me recuerda a algo… Judas…
- No la soporto, mi hermano se va a arrepentir de todo esto, comprarse una casa con ella? A quien se le ocurre, se va a arrepentir en 20 días y ya va a estar atrapado.
- Atrapado estás vos con esos celos que estás desarrollando en esta historia.
- … puede ser… por eso digo, le quería hacer un bien a mi hermano y terminé haciéndole un mal.
-
Escucho
- Si, pero no quiero hablar más por hoy, me siento mal con lo que pasó, sentí que era algo grave, no tengo porqué seguir hablando de esto hoy, no me gusta lo que pasó.
- Querés pasar del cuento de hadas a la historia de misterio? Pensás que me quedo con intrigas sobre tu maldad?
- Mi maldad? Mi maldad? Fue sin querer, quemé el sillón con un cigarrillo sin querer…
- Sin querer? Sos un poco vengativo, ella le parece una bruja y tu hermano un desagradecido que te abandonó por otra mujer….
- Me está diciendo que soy una mujer en esta historia???????
- A veces también sos una malvada. Nos vemos el lunes??
- Ya????
- Si, ya, antes de que quemes el diván con tu cigarrillo.

4 comentarios:

  1. Hola Marcela.

    Pues sí, a veces proyectamos nuestros temores, o quizá nuestra impotencia, en otra persona.

    En mi modesta opinión, suele ocurir debido a una falta de lealtad hacia nosotros mismos, a la inseguridad, en definitiva, a que aún no nos hemos formado como personas. Ignorantes en nuestra propia vida justificamos nuestra actitud.
    Qué dificil es para algunos ver su propia alma exclava. Cuánto egoísmo.


    Un saludo

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  2. Siempre una enseñanza en tus sesiones
    Besos

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  3. Ummm pues una anecdota de seguro de la vida real... una vez escribi una serie de cuentos de casos de pacientes con una patología psicologica o mas bien psiquiatrica (perdona mi ignorancia en los terminos) y fue muy ivertido...
    un caso de adiccion al sexo, un caso de manias de persecusión, un caso de alguien que pensaba estaba siendo observada todo momento... y de un loco que juega a ser el terapeuta. En fin algun dia los postearé al blog y ya me daras tu opinón clinica.

    saludos
    Mirache

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