Hay silencios que
parecen provincias,
pampas extendidas,
casitas a lo lejos
humito, canciones
de cuna que no se escuchan más.
Hay silencios
largos, punteagudos,
pegajosos, que no
se mastican bien,
silencios escarpados,
ásperos, altos, altísimos
como un muro de
adobe entre dos campos.
Pero este
silencio tuyo, es una manifestación,
una huelga de
hambre,
la peregrinación
de un santo que llora lágrimas de sal.
Sólo una frase,
un par de palabras
un montículo de
letras
te salva niño
pequeñito
de esta soledad.

¡Qué bonito!
ResponderSuprimirGracias Marcela por perseguir en tu arte. Un abrazo.
gracias Sylvie, que bueno que disfrutes tanto de la poesía, grecias
ResponderSuprimirEmotivo y bello. Muy bien conseguido el poema.
ResponderSuprimirBesos
Gracias, Marce, por escreveres, um abraço,
ResponderSuprimirSi Marcela, aún que en una manada de elefantes,
ResponderSuprimirsomos siempre eses niños pequeñitos, con cara
de naranja, en busca de un tesoro escondido
por piratas, cual sea, una palabra que
nos saqué de la inmensa soledad.
Amé ese poema, perdonen me los otros lectores, pero es mio.
Un beso.
Eliane
Nadie te perdonará, pero es tuyo entonces
ResponderSuprimirLa peregrinación de un santo que llora lágrimas de sal.
ResponderSuprimirTe robo esa! Muy inspirado mujer