jueves, 11 de octubre de 2012

Octubre


A mi padre




…Y entonces cerré el cuaderno,
esperando el tiempo necesario para  escribir estas ideas.
Ignoré las claves que la vida dejó por acaso.
Me acosté muda de ilusión, pero a la hora me perdí,
 Me alejé  demasiado del momento de volver.
Dos lapiceras, una junto a otra, como  un escudo de familia,
fue la ambición de estar siempre en el punto de partida.

Pero no volviste, padre.
Te hiciste arena, 
ceniza, 
madera, 
piedra.
Y ya no hay solitarios jugándose en tu mesa.

Ya lo sé, padre,
hay secretos que no se dicen jamás,
Nadie sabrá nunca, que quisiste partir.

3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias querida por tu atención permanente sobre mi escritura

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  2. Vengo del blog de Luz María Jiménez Faro y me ha encantado tu Rincón; por lo cual, si no te importa, me gustaría ser Seguidor de tan Bello Espacio, lleno de Magia, Sentimientos, Sensaciones y Fantasía.
    Un abrazo.

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