martes, 29 de junio de 2010

Sesión No Velada: Delia




Timbre

-Adelante…

-… Me siento culpable de todo lo que vivo… creo que en el último año hice todo mal… Me esfuerzo por ser mejor persona pero no sé qué quiere decir ser mejor persona… Anoche fui a cenar a la casa de una amiga… y mientras cenábamos la llamó por teléfono un hombre… alguien que acaba de conocer… y ella estaba muy contenta… se la veía entusiasmada… hablaba de él todo el tiempo…

-Enamorada?

-Eso es lo peor… yo empecé a sentir envidia de ella… y empecé a decirle que tuviera cuidado, que lo conoce poco… Ella iba despejando todas mis intrigas, se sentía confiada, no le preocupaban mis artimañas… hasta que en un momento le pregunté: Y cómo se llama el hombre maravilla? y ella tranquila me respondió: Ernesto Arias, es médico pediatra… y en ese momento me sentí contenta. Le dije: Lo conozco… y empecé a contarle las dificultades que tenía con la profesión, todos los pronósticos errados de los que me había enterado… A medida que iba hablando me daba cuenta que estaba siendo mala… que decía las habladurías que conocía de Ernesto, como si fuesen verdades científicamente comprobadas en su contra… ella se iba poniendo gris… y aún todavía no frené con mis embestidas… pero en un momento, ella ya no sonreía, se había apoyado contra el sillón como un trapo secándose al sol… ahí le pedí disculpas, le dije que quizás no era tan cierto lo que se decía de él… la gente es mala, le dije… y ella me dijo que tenía un gran dolor de cabeza, que mejor el postre lo comíamos otro día… y me fui sintiéndome culpable.

-Usted es muy envidiosa… muy mala… eso quería saber?

-Ya sé, y me arrepentí… pero no se me pasa el dolor que tengo de todo lo que le dije… hoy a la mañana salí de mi casa sintiendo que yo también me había hecho un mal a mí misma… me siento muy sola… desde que me abandonó Carlos, no hago otra cosa que arruinar todo…

-La envidia está en su propia mirada… la lleva a dónde vaya…

-Pero no quiero ser así… estoy desesperada… la semana pasada me llamó un abogado de parte de Carlos, para decirme que la tarjeta de crédito será pasada a mi nombre y mi responsabilidad… es un hijo de puta… ahora me quiere sacar ese crédito…

-Quizás usted perdió crédito frente a sus allegados…

-Pero yo había pactado con Carlos que podía gastar 3000 de la tarjeta de crédito, y que él lo pagaría… pero todo aumentó… y gasto 4500 o 5000… es lógico…

- Ese no era el pacto con Carlos… o fue revisto ese pacto primero de los 3000?

-Nooo… para él 3000 ya era mucho… pero él gana mucha plata, y yo vivo del dinero que él me pasa y de ese crédito de la tarjeta…

-Delia, usted puede trabajar, incluso haría su mundo más rico y sería menos envidiosa… o piensa mucho tiempo tener una beca por ex esposa?

-No me diga que está en contra de que el hombre mantenga a la mujer?

-En este lugar, y con sus cosas, no estoy ni a favor, ni en contra de nada, simplemente le digo que esa posición que asumió desde hace años, le está arruinando la vida…

-En parte le digo que si… pero son posiciones divididas en la sociedad… hay abogados que defienden a la manutención de la mujer…

-De los hijos…

-Nosotros no quisimos tener hijos… y bien que lo logramos! él me tiene que mantener a mi… yo lo ayudé a recibirse de Ingeniero, lo acompañé toda la carrera y él lo sabe muy bien, dejé mi propia carrera universitaria para que él pueda… y trabajé en ese momento porque él ganaba muy poco… ahora me lo debe…

-Y usted no le debe nada?

-No sé… quizás le debo que se haya casado conmigo cuando él lo que quería era ir a estudiar a Alemania… pero al fin y al cabo, le hice un favor, porque lo mantuve, le cociné todos los días, le lavé la ropa… en Alemania hubiese sido un paria… se recibió gracias a mi…

-El que se recibió de ingeniero fue él. El que hace rendir económicamente su carrera es él… la que abandonó tanto su carrera como su trabajo fue usted… o Carlos y usted eran una sola persona? sólo uno trabajaba, sólo uno estudiaba, sólo uno se recibía, sólo uno gana dinero, sólo uno..

-A veces la vida es así…

-Usted hace su vida así…

-Me enoja un poco su posición Ana, parece que no fuese una mujer y no sufriese el desamparo que toda mujer tiene en lo económico, en lo afectivo… me parece que usted se cree muy poderosa… y por eso muchas veces creo que no me hace bien analizarme con usted… le falta sensibilidad, comprensión de las cosas de la vida…

-…

-Sé que no estoy haciendo las cosas bien… que a veces me pongo mala, envidiosa –como me repitió dos veces- y que estoy sufriendo por el abandono de Carlos… pero me parece que venir aquí no me alivia nada, todo lo contrario, me hace cuestionar cosas que no tiene sentido cuestionarse… usted me debería apoyar a enfrentar todo esto y a sacar ventajas de mi situación, y usted quiere que yo cambie mi situación…

-…

-Qué? ahora la que me abandona es usted? no me va a contestar todo lo que le estoy diciendo?

-Mientras usted se pelea imaginariamente con todo el mundo, el tiempo pasa… en cada frase y en cada silencio, el tiempo pasa… y aquí viene a trabajar con sus problemáticas… ni a ser aliviada, ni a enfrentar al abogado de Carlos, ni a sacar ventajas de su situación, que por otra parte no sé en qué vive como ventajosa!... Aquí se viene a trabajar señorita!

-Señora!!!

-Continuamos la próxima…

6 comentarios:

  1. ¿Cuándo el próximo post?
    ¿Hoy?
    Lo espero.
    Un abrazo.
    Alicia

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  2. jaja! me diverti mucho con esta sesión, sobre todo con el final.que posicion la de la analista! Delia quiere ser comprendida y apoyada, y la psicoanalista la manda a trabajar...bien, bien,
    Exitos en la escritura! ..ya lo esta teniendo..Señora!
    besos
    alejandra

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  3. Francamente, cada diálogo terapeútico es mejor. Así es la vida, así de bien la representas Marcela. Cada vez que vengo pienso que tengo que ordenas los blogs en el mío para no perderme cosas tan buenas, ahora más que me falta tiempo para dedicarle a esto.
    He disfrutado de lo lindo, como siempre, con esa fluidez, ese ritmo, la vida que se impone ser contada. Estamos chalados verdaderamente en el laberinto de la vida y cada uno tira por donde más cree que le conviene.

    Besos Marcela!

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